La corona es de Lamine: El Barça reina en Liga y monopoliza una Roja sin rastro del Madrid

La corona es de Lamine: El Barça reina en Liga y monopoliza una Roja sin rastro del Madrid

El telón de la temporada 2025-26 en España ha caído dejando una estampa que muy pocos vaticinaban el pasado agosto. Xabi Alonso llegaba al banquillo del Bernabéu con la vitola de salvador para reconquistar el campeonato, pero la historia terminó con el técnico tolosarra destituido a mitad de curso y el Barcelona de Hansi Flick revalidando su estatus de campeón. Los blancos, por su parte, se tragan su segundo año consecutivo sin catar un título importante. Con la persiana de LaLiga ya bajada, es el momento de repartir los galardones de la temporada: al mejor jugador, entrenador, fichaje, chicharro del año y demás. ¡Al lío!

Si hablamos del rey absoluto del torneo, los números y las sensaciones sobre el césped apuntan a un solo nombre. Lamine Yamal se ha tenido que comer marcajes triples sistemáticos, ha tirado del carro sin su ‘hermano mayor’ Raphinha durante una buena parte de la temporada y ha lidiado con unos dolores de pubis insoportables, sumándole además su primer gran encontronazo mediático entre club y selección. Daba igual. Ha sido, con muchísima diferencia, el futbolista más determinante, vital y divertido del equipo campeón. Otra vez.

Sus registros asustan: 24 goles y 11 asistencias en todas las competiciones. Es su mejor año en cuanto a números, sobre todo si miramos su rendimiento por minuto jugado. Para ponerlo en perspectiva, el chaval va a años luz de donde estaban monstruos como Leo Messi o Cristiano Ronaldo a su misma edad. Tratando de cuadrar los calendarios por su fecha de cumpleaños, a los 18 años Messi firmó 8 dianas y 5 asistencias en 25 partidos de azulgrana. Por su parte, un joven Cristiano apenas rascó un gol y cuatro pases de gol repartidos entre el Sporting y el Manchester United entre febrero de 2003 y febrero de 2004.

Lamine ya empieza a mostrar galones de líder absoluto y las pruebas de fuego que ha superado esta campaña dejan claro que tiene la cabeza muy bien amueblada. Pero por encima de las estadísticas, lo suyo es pura alegría. Su talento generacional es innato, de esos que te dejan con la boca abierta. Es una bofetada al fútbol de laboratorio, a los ‘xG’ y a toda esa parafernalia robótica que a veces parece atascar nuestro deporte. Este chico es un regalo caído del cielo. Larga vida al rey Lamine.

Aviso a navegantes a la hora de elegir el mejor gol de la temporada: siempre he tirado más por el ingenio, la asociación y la precisión que por la mera fuerza bruta. Así que vayan por delante mis disculpas para Nahuel Molina (por sus misiles ante Getafe y Real Madrid), Gonzalo García (contra el Betis), Éder Militão (frente al Espanyol), Martín Satriano (aquel 1-0 del Getafe en feudo madridista), Pep Chavarría contra el Atleti o Ander Barrenetxea marcando desde su propio campo contra Osasuna.

Los laureles en esta categoría se los lleva Nico Williams. Y sabe a gloria dárselo a un extremo de 23 años que ha jugado literalmente roto por el dolor en la ingle, un calvario físico que le obligó a parar en seco durante dos meses de la temporada.

Precisamente el estado físico de Yamal y Williams ha sido el gran dolor de cabeza en Las Rozas de cara a la cita mundialista. Pese a las lesiones musculares que ambos arrastraron en el tramo final del curso, Luis de la Fuente los ha metido este lunes en la lista definitiva de España, confiando ciegamente en que estarán a tono para el escaparate más grande del fútbol. El míster dejó claro que no van a precipitar los procesos y que trabajan en sintonía con los servicios médicos de sus clubes. Los informes que maneja la Federación apuntan a que ambos llegarán al primer o segundo partido. De la Fuente es cauto, pero también pragmático: si hay un momento en la carrera de un futbolista en el que merece la pena jugársela, es en una Copa del Mundo.

Pero lo que verdaderamente ha sacudido el avispero de esta convocatoria es un hecho histórico: por primera vez, La Roja viaja a un Mundial sin llevar en el avión a ni un solo jugador del Real Madrid. El central Dean Huijsen, que opositaba seriamente a hacerse con un hueco, fue finalmente descartado. Al seleccionador le resbala el ruido mediático y lo despachó rápido asegurando que él no mira los escudos de los clubes, sino a futbolistas internacionales. Lo único que le quita el sueño es que sientan orgullo por representar a la selección, alejándose de la visión más tribunera de los aficionados.

La anomalía es evidente. Mientras el Barcelona saca pecho colando a ocho efectivos en la convocatoria nacional, el Real Madrid tendrá que conformarse con ver el torneo a través de sus estrellas extranjeras, con Kylian Mbappé liderando a Francia, Vinicius Junior con Brasil y Jude Bellingham con Inglaterra.

Repasando la enfermería de la selección, Fermín López se queda en tierra, tal y como se esperaba tras fracturarse el pie derecho a principios de mes. La sorpresa de la lista viene de la mano de Mikel Merino, que vuelve a la absoluta pese a haber pisado el césped una sola vez con el Arsenal desde su lesión en enero. También entra contra pronóstico Fabián Ruiz, a pesar de los recientes percances físicos del centrocampista del PSG.

La maquinaria de España se pone en marcha este mismo sábado. Nos esperan dos amistosos de fogueo contra Irak (4 de junio) y Perú (9 de junio) antes de meter las manos en la masa del Grupo H. Debutaremos el 15 de junio frente a Cabo Verde en Atlanta, nos veremos las caras con Arabia Saudí el 21 en la misma ciudad y cerraremos la fase de grupos el 26 ante Uruguay en Guadalajara, México.

La selección llega sacando músculo. Tras redimirse del batacazo de octavos ante Marruecos en Qatar ganando la Eurocopa 2024 en Alemania, el equipo también levantó la Nations League en 2023 y quedó subcampeón ante Portugal en la edición de 2025. Sin embargo, el fantasma mundialista sigue pesando mucho en el ambiente: España no logra pasar de los octavos de final desde aquella noche mágica en la que tocó el cielo en 2010. Ya va siendo hora de romper el techo de cristal.