Jonathan Vila pasa página

Una nueva forma de trabajar ha llegado a A Madroa y los jugadores empiezan a notarlo. Jonathan Vila pasaba por ser el cuarto central de la plantilla en orden de preferencia para Herrera. La contratación de Abel Resino supone una pretemporada de una semana antes del enfrentamiento liguero ante el Granada de el domingo. Una oportunidad para aquellos que no entreban demasiado en las alineaciones del anterior técnico, como es el caso del porriñés, que explica así esta inesperada vuelta al cole: "Comienza una nueva etapa para mí y para todos. En lo individual tenemos que dar lo máximo. Hay que trabajar en lo individual para mejorar en lo colectivo, y para mí es una nueva oportunidad", opinaba.

Los esquemas de Abel llaman la atención sobre todo a la hora de colocarse en el campo. Ya lo avisaban anteriores jugadores a sus órdenes como Jordi Figueras, y lo corrobora Vila. Hay una clara nota distintiva: "La línea defensiva un poquito más arriba. El equipo tiene que estar mucho más junto y a partir de ahí hacer una buena presión, con mucha intensidad y morder al equipo rival. Quiere un equipo muy junto, con mucha intensidad  y que compita durante todo el partido sin bajar jamás la cabeza. Quedan 14 finales", describe sin quitarse de la cabeza la delicada situación del Celta.

Ese lastre es el que obliga a no dedicar más palabras que las mínimas ante la marcha del que fue entrenador celeste durante dos años y medio. Vila, que llegó a ganarse la titularidad en la primera campaña de Herrera, cayó poco a poco al ostracismo y tampoco deja precisamente un emotivo obituario, si no más bien una prosaica esquela: "Paco Herrera nos cogió estando mal, hizo un buen trabajo y nos llevó a Primera. A mí me reconvirtió en central y tuve minutos. Pero ahora mismo no podemos pensar en el pasado. Hay un un cambio. Le deseamos lo mejor en lo que tenga a partir de ahora, pero toca cambiar el chip, resetear.Viene un nuevo partido y el final de liga está ahí", subraya.

Hablando sobre el siguiente rival, cuya reciente rivalidad tampoco le quita el sueño, sí que hay palabras de elogio para lo que siempre permanece, el celtismo. El equipo tiene que sumar, sobre todo por ellos: "Es el partido que viene. Nosotros ganaríamos tres puntos y le sacaríamos tres puntos a ellos, por lo que hay que morder con el apoyo de nuestra afición, que está siendo increíble. Para sacarse el sombrero. Tanto en casa como fuera. En el último partido se nos ponían los pelos de punta. Hay que hacerlo por nosotros y por ellos, que ya se merecen una alegría", recuerda emocionado.

La concentración ante los próximos desafíos es máxima y el revuelo extradeportivo de la semana no distrae al canterano. Ni Ballestas ni prensa de Madrid, Vila no quiere saber nada: "Esos temas no pueden entrar en el vestuario. Estamos en un momento complicado y no podemos desviar la atención en todo lo que no sea deportivo. Tenemos un partido importantísimo el domingo", remachó.

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