Bochorno en el Bernabéu

Hay muchas maneras de caer. Pero jamás como lo ha hecho hoy al Celta. Nunca, ni en el imponente Santiago Bernabeu, puedes dar semejante imagen. Y sobre todo ante un rival en crisis, huérfano de estilo y con la afición en contra. El Celta nunca fue el Celta. Se vislumbraron algunos buenos minutos en la primera parte pero fue un espejismo. Los vigueses pecaron de falta de valentía en los primeros 45 minutos y, tras la lesión del Tucu, desaparecieron del campo. Fueron sombras persiguiendo cohetes. Sombras sin intensidad ni espíritu, impropias de lo que representa el escudo que llevan cosido al pecho e impropias de un estilo tan especial que crea admiradores cada semana.

Eduardo Berizzo cumplió lo que venía dejando caer hace ya varias semanas. Habría oportunidades para los dos porteros. Y fue el Bernabéu el escenario escogido para que Rubén –meta joven acostumbrado ya a importantes retos- saliera de inicio como titular. Junto a él, la única defensa posible, con Mallo acompañando a Sergi Gómez paliando la ausencia de Cabral. Los laterales fueron para Jonny y Planas. Por delante, el Toto optó por un trivote que diera consistencia al centro del campo. Marcelo Díaz, Wass y el Tucu fueron los elegidos para formar con Nolito, Orellana y Aspas arriba. Descansó Guidetti y el gaditano ganó la partida a Bongonda.

Le costó entrar al Celta al partido. Quizá el frío del ambiente contagió a unos jugadores que durante los primeros minutos no fueron capaces de imponerse ante un Madrid con ganas de agradar tras la debacle en el derbi la semana pasada. Tras el arreón inicial blanco, los hombres de Berizzo fueron haciéndose dueños del partido. Tucu creció en el centro del campo y empezó a aparecer Nolito. La primera aparición estelar del gaditano, al cuarto de hora, fue tremenda. Recogió un balón en la izquierda y fue driblando hacia el centro. Trianguló y el balón le cayó a Aspas que, inexplicablemente, erró solo ante Navas. Primero de cabeza la envió al larguero y el rechazo, de nuevo para el moañés, fue directo a las manos del meta costarricense.

El Celta estaba cómodo pero este Madrid, sin apenas jugar, tiene un peligro voraz. Primero Ronaldo probó a Rubén con un potente disparo desde la frontal que repelió bien el meta de Mos. En la salida del córner, un pequeño lío en la defensa dejó a Isco solo para marcar, pero el guardameta celeste, en una exhibición de reflejos, salvó milagrosamente.

El problema para Berizzo apareció a la media hora de choque. El Tucu, en una jugada aislada, se echó la mano a la rodilla y, tras intentar continuar durante unos minutos, acabó tirándose al césped, incapaz. Era el turno de Radoja. Uno de los imprescindibles del Toto caía y su ausencia resultaría clave el resto del choque. Pablo es un futbolista vital en la contención y en la brega en la medular, pero también es fundamental por su altura. Esa falta de centímetros fue la que castigó a los celestes al borde del descanso. Primero Rubén sacó un remate en el área pequeña y el rechazo, ya en posición de lateral, le llegó a Nolito. El gaditano se lió, la perdió y cometió una falta que originaría el gol local. Entró como un toro Pepe desde atrás para embocar un gol tan inmerecido como dañino.

La segunda parte empezó como terminó la primera. Nefasta para los intereses celestes. Con el Bernabéu en un estado de permanente alteración, disconformes con el nulo juego de los suyos, Ronaldo cazó un balón en el centro del campo, enfiló portería y soltó un zapatazo imposible para Rubén. Un golazo de bandera que certificaba la diferencia de intensidad con la que habían salido ambos equipos al terreno de juego. El Madrid salió a morder y el Celta se quedó en el vestuario. El vendaval no había hecho más que comenzar. Isco y Casemiro crecieron en el centro del campo y movieron a un equipo blanco que se gustaba. El tercero caería tras una inocente falta en la frontal, que Ronaldo enchufó por toda la escuadra. Inapelable su disparo.

El Celta no daba señales de vida. Ni siquiera tras la obra maestra de Iago Aspas. El moañés cazó un balón largo de Sergi Gómez y delante de Keylor Navas la picó con una tremenda calidad. No hubo, sin embargo, el más mínimo atisbo de reacción. En la siguiente jugada, ante la pasividad defensiva de los celestes y con Radoja ejerciendo de alfombra roja, Ronaldo solo remató a ras de suelo un servicio desde la izquierda. Incomprensible la falta de intensidad de los celestes. La sangría continuaría. A 10 para el final, un saque de esquina puesto por Jesé lo volvía a rematar, solo de marca, Cristiano, para hacer su cuarto tanto y el quinto de los blancos. Apenas dos minutos después, robo rápido de los de Zidane en medio de campoo, cabalgada de Jesé, que tras regatear batió por bajo a Rubén, El séptimo, ya con el equipo celeste con los brazos caídos, lo haría Bale tras una carrera a zancada limpia y un remate ajustado al palo.

Un tremendo correctivo que, al menos, solo costará tres pintos con los que pocas veces se cuenta. No aprovechó el Celta la situación crítica de los blancos y se llevó siete. Toca pensar en la Real.

FICHA TÉCNICA

7-R Madrid: Navas, Pepe, Ramos, Ronaldo, Casemiro, Carvajal (Marcelo, min.77), Kovacic, Lucas V., Isco (Bale, min.65), Danilo y B. Mayoral (Jesé, min.70)

 1-RC Celta: Rubén Blanco, Jonny, Planas, Gómez, Mallo, Marcelo Díaz, Orellana, Wass (Beavue, min.78), Pablo Hernández (Radoja, min.34), Nolito y Iago Aspas (Guidetti, min.67)

 Goles: 1-0, min.40: Pepe; 2-0, min.50: Ronaldo; 3-0, min.58; 3-1, min.62: Iago Aspas; 4-1, min.64: Ronaldo; 5-1, min.71: Ronaldo; 6-1, min.78: Jesé; 7-1, min.80: Bale

 Árbitro: Gil Manzano, del comité extremeño. Amonestó a Danilo, Pepe, Nolito, Jonny, Orellana

 Campo: Santiago Bernabeu

 

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