El Celta lo borda y va a por Europa

Este Celta ha regalado al espectador, en seis meses de competición, auténticos vendavales de fútbol. Orgías combinativas que levantan al más impasible de los aficionados de su asiento y por las que merece la pena pagar una entrada. Nos hemos acostumbrado tanto a esto que hasta ya parece normal que un equipo pase por la trituradora como lo hizo esta noche el Eibar. Durante 80 minutos, los celestes bordaron el juego. Construyeron una obra de arte afeada –y ni eso- por unos últimos 10 minutos en los que el Eibar, con dos fogonazos aislados, impidió el final tranquilo que el encuentro pedía.

Con las bajas de Nolito y Orellana, Berizzo volvió a repetir de inicio con Guidetti, Aspas y Bongonda. Ellos tres fueron los más destacados en una primera parte sublime. El Eibar sólo se acercó a la portería de Sergio en un error de Sergi Gómez en la salida de balón que dejó a Borja Bastón solo en el mano a mano. Cabral llegó por detrás y cometió un penalti claro que Melero López no vio. Suspiraba la grada, porque supondría además la expulsión del central argentino. El susto hizo reaccionar a los celestes, que desde entonces no soltaron el esférico. Dieron un máster de cómo gestionarlo. Con Marcelo Díaz haciéndose grande en el centro del campo –ya es indiscutible- y el Tucu Hernández multiplicándose en una nueva exhibición física, el Celta creció hasta hacerse inalcanzable para un Eibar voluntarioso pero sin plantar apenas oposición.

Empezaron a hacer daño los celestes cuando abrieron el campo. Ahí fue vital Díaz, oxigenando la medular y aprovechándose de un Aspas asociativo que caía continuamente a banda derecha. El moañés, que no estuvo fino de cara a puerta, conectó con un John Alberto Guidetti que sigue creciendo a pasos agigantados. Entre ambos, con dos taconazos del sueco incluidos, crearon las mejores ocasiones del partido. Faltaba la precisión, de la que tampoco anduvo sobrado Daniel Wass. El danés lo hizo todo bien menos atinar en el marco rival. El gol se olía y llegó de la forma menos vistosa. Un error de Dos Santos en el centro del campo propició la carrera de Aspas, que se la devolvió a Guidetti. El sueco la levantó para poner el primero y llevar la superioridad clara en el campo al marcador.

El gol no despertó al Eibar y mejoró a un Celta que entiende este deporte en una sola dirección: el de la portería contraria. Bajo la batuta de un Chelo que, aunque limitado físicamente, mandó como pocos en la medular, Bongonda comenzó a activarse. Se multiplicaban las opciones ofensivas con el belga, que está completando sus mejores partidos desde que llegó a Vigo hace trece meses. Merodeó el segundo tanto tras una jugada personal y combinó con un Guidetti tremendamente solidario. Tocaba y tocaba el equipo de Berizzo hasta que Jonny, desde la izquierda, conectó un derechazo que hacía inútil la estirada de Riesgo. Era el 2-0, merecido, y que suponía el primer gol oficial del de Matamá en Liga. Nada mejor para salir de un bache que ya era demasiado largo para el lateral, que hoy volvió a completar un notable partido.

Tras el descanso apenas variaron las cosas. El control del partido era absolutamente celeste. No inquietaba un Eibar que no encontraba fisuras en un Celta muy bien plantado. Las ocasiones se seguían sucediendo y el nivel de juego rayaba la excelencia. Combinaciones vertiginosas en un despliegue ofensivo precioso. No entienden los celestes qué es eso de meterse atrás para defender un resultado. Perdonó dos goles Guidetti –tras sensacionales jugadas colectivas tramadas por el Chelo Díaz y un Aspas creativo- pero no falló a la tercera. Abrió Wass una precisa y complejísima diagonal a Mallo, más largo que nunca el lateral de Marín, que puso en bandeja el segundo gol del sueco. El 3-0 suponía casi el finiquito del partido.

Tanto que hubo tiempo para que Nolito, dos meses y medio después, volviera a sentirse futbolista. El gaditano dejó detalles de su calidad prometiendo todavía más pólvora ofensiva para los de Berizzo, que se divierten bajo el paraguas de un estilo difícil de encontrar y terriblemente atractivo para los ojos de cualquier espectador. Claro que con sus riesgos, esos que penalizan tanto con unos números defensivos preocupantes. Un penalti tras una clara mano de Sergi Gómez y un derechazo de Inui pusieron el picante a un partido soberbio de un Celta que da un puñetazo encima de la mesa ganando a un rival directo y asaltando la sexta plaza del campeonato. Este equipo quiere Europa. Y tiene los mimbres y el estilo para conseguirlo. La primera final, solventada con nota.

FICHA TÉCNICA

RC Celta: Sergio, Hugo Mallo, Cabral, Sergi Gómez, Jonny, Marcelo Díaz, Wass (Radoja, min.84), Pablo Hernández, Bongonda (Nolito, min.70), Iago Aspas y Guidetti (Beauvue, min.77)

SD Eibar: Riesgo, Ansotegi, Escalante, Radosevic (Saúl Berjón, min.66), Inui, Dos Santos, Lillo (Capa, min.46), Juncá, Borja, Jota y Adrián

Goles: 1-0, min.30: Guidetti; 2-0, min.39: Jonny; 3-0, min.69: Guidetti; 3-1, min.83: Berjón, de penalti; 3-2, min.86: Inui

Árbitro: Melero López, del comité andaluz. Amonestó a Lillo, Capa, Pablo Hernández, Sergi Gómez

Campo: Balaídos, 14.724 espectadores

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