Final con honor en Balaídos

Cabía la opción de rendirse, pero en la adversidad el Celta sacó la raza. Sobre la marisma que era el césped, los de Berizzo salieron henchidos, con la dignidad que concede la vestimenta empapada y llena de barro, el orgullo herido por la eliminación, pero no por la actuación, que fue ejemplar. Los de celeste superaron en fútbol al Sevilla, empequeñecidos los andaluces por el empuje del local, pero afortunados y precisos cuando pudieron matar. Dos estocadas hicieron inútil el esfuerzo de un equipo que puso todo y más en el Municipal (2-2). 

El Celta hizo lo que debía en todo momento, mas pagó caros los errores. Tampoco hubo justicia para un colectivo que provocó innumerables ocasiones, incluso cuando la pelota ya no rodaba por efecto del terreno anegado. En un primer tiempo con más pasión que certeza Aspas acercó la eliminatoria, en una buena maniobra junto a Orellana. La alineación ofensiva de Berizzo estaba dando resultado, potenciada por un recibimiento descomunal. Justo tras la reanudación repitió el moañés (2-0, 55’), pero el equipo, siervo de las prisas, jugó donde no debía. Banega anotó para el Sevilla, que respiraba por primera vez en lo que iba de encuentro (56’). Y sin tiempo para reaccionar, Guidetti fue zancadilleado en el área por Sergio Rico; incomprensiblemente el meta, que era el último, sólo recibió amarilla por el penal. El posterior lanzamiento de John fue a dar contra el poste. Bajo la intensa lluvia se disipaban las esperanzas.

Ambos entrenadores vieron en la batalla sin cuartel el riesgo de perder el control, y para compensarlo reforzaron los respectivos equipos. Émery recompuso el centro del campo y añadió velocidad para el contraataque, mientras que Berizzo dio descanso a Díaz, que no está aún para tamaño desgaste, a Wass, que será capital en el Camp Nou, y a Guidetti, que será referencia contra el Barcelona. Con Jonny, Radoja y Señé el Celta recuperó energía, y siguió barriendo el área de Rico, entonces incapaz de gestionar el aluvión. Por ambas bandas, con centros laterales, balones entre líneas y desde la línea de fondo… 

Hacia el final del encuentro, exhaustos ambos contendientes, Konoplyanka puso el empate en la única acción meritoria del Sevilla en todo el encuentro (88’). Al Celta le tocó tragar veneno, pues aquel escenario era del todo inmerecido, una dolorosa realidad a la que hicieron frente con un nuevo ataque. Murieron los del trisquel en la frontal del área contraria, como han hecho siempre, abrazados los unos a los otros entre una sonora ovación. Pocas veces el fútbol ha agradecido tanto un empate. El sueño mereció la pena, sin duda. El conjunto que dirige Berizzo tiene motivos para ir con la cabeza alta, pues en ningún momento renunció al juego, ni a los valores, ni dejó de luchar contra los elementos. Comienza ahora una Liga de quince fechas en las que el Celta buscará resarcirse de los últimos infortunios, con la mente puesta en Europa. 
 

Ficha técnica

Celta: Rubén; Wass (Jonny, 65’), Mallo, Sergi, Planas; Díaz (Radoja 68’), Hernández; Aspas, Orellana, Bongonda; Guidetti (Señé, 73’).

Sevilla: Rico; Coke, Rami, Kolo, Escudero; Carriço (Cristóforo, 66’), Iborra (N’Zonzi, 59’); Vitolo, Banega (Konoplyanka, 73’), Krohn-Dehli; Gameiro.

Árbitro: Martínez Munuera. Amonestados Planas, Banega, Rico, Gameiro, N’Zonzi y Hernández. N’Zonzi fue expulsado tras el encuentro. 

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