Las semifinales, al alcance de la mano

Los entrenadores suelen decir que los partidos se deciden en pequeños detalles. El de esta noche en Balaídos fue uno de ellos. El Celta no pudo imponerse ante el siempre rocoso Atlético pese a su evidente superioridad durante gran parte del encuentro. El conjunto celeste llevó al extremo a los hombres de Simeone y sólo la mala fortuna y la intensidad de los rojiblancos en jugadas clave decantaron la balanza en favor de los madrileños. El resultado, cero a cero, deja todo para una vuelta a la que los gallegos llegan con un buen resultado, aunque mejorable después de ver su actuación.

Contrariamente a lo esperado, el Cholo apenas rotó de cara al partido: sólo cinco rotaciones respecto al último encuentro de Liga, algunas incluso de un nivel superior. Berizzo, por la contra, salió con todo su arsenal y le funcionó, pese a un mal comienzo de los gallegos. Un par de ocasiones atléticas, especialmente peligrosa una protagonizada por Jackson, precedieron el dominio celeste. Los vigueses comenzaron a amasar posesión y hacer correr a los rojiblancos, consiguiendo encontrar huecos en la retaguardia rival.

El momento de mayor peligro del Celta llegó en el ecuador de la primera parte. Un gran centro atrás de Orellana desde la derecha encontraba a Hernández, pero la defensa madrileña supo salvar la papeleta en el último momento. Los minutos posteriores fueron de calma tensa, con los locales dominando y rondando el arco de Moyá, liderados por un Guidetti inspiradísimo, y los rojiblancos respondiendo al error gallego.

El segundo tiempo fue casi idéntico: inicio fuerte del Atlético, comienzo de dominio celeste basado en la superioridad aérea de Hernández, Cabral y Gómez en campo propio y asedio infructuoso al área madrileña. A Aspas se le empezaba a hacer de noche, entre remates fuera y paradas de Moyá, y el Toto decidió darle sus primeros minutos en Balaídos a Beavue. El francés estuvo discreto, algo normal teniendo en cuenta su reciente incorporación, pero protagonizó algunas buenas jugadas, especialmente con el balón por los aires.

Se estaban alineando todos los factores presentes en la típica victoria del Atlético (rival volcado arriba, resistencia agónica, espacios atrás, etc.) cuando, contra todo pronóstico, Augusto Fernández casi le cuesta un disgusto a su equipo. El argentino no se entendió con su compañero en la meta y tocó un pase de Guidetti que, tras superar a Moyá, enfilaba una portería completamente vacía. Sólo una carrera heroica de Gabi y la ayuda del maravilloso césped vigués evitaron el tanto.

La ocasión levantó el ánimo de la escuadra gallega. Los últimos minutos fueron agónicos, con el Celta volcado y avisando en cada remate y balón colgado y el Atlético achicando agua esperando el pitido final. En esos momentos de dudas, con ambos conjuntos sin la frescura y organización de minutos anteriores, Thomas interceptó un balón con la mano en el área que el árbitro obvió. Una acción que puede ser decisiva para el devenir de la eliminatoria, tanto para unos como para otros, pero que deja la eliminatoria con todo por decidir para la vuelta. 

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