El Celta impone su calidad en Cádiz

El Celta dejó solventado prácticamente su paso a los cuartos de final tras vencer por 0-3 a un Cádiz voluntarioso pero sin mordiente arriba. Berizzo sorprendió introduciendo a Orellana en un once inicial que tuvo como protagonistas a Rubén bajo palos; Planas, Sergi, Cabral y Jonny en defensa; Borja, Radoja en el doble pivote, con Orellana por el centro, Madinda por la derecha, Drazic por la izquierda y Guidetti como principal referencia ofensiva.

 

Empezó muy fuerte el Cádiz, haciendo valer su condición de local. Asfixió la salida de balón del Celta y, con ataques rápidos, consiguió desmontar a una defensa que tuvo demasiadas dudas durante toda la primera mitad. Sólo la falta de precisión arriba de los andaluces impidió que no obtuvieran un gol de ventaja. Especialmente sangrante fue el daño por una banda derecha de la que Salvi se adueñó rápidamente.

El Celta se intentaba sacudir la presión con la posesión del esférico, pero era incapaz de generar fútbol. Ni tenía las mejores herramientas disponibles ni el Cádiz, espoleado por un Carranza incansable, permitía bajar las marchas del partido. El dominio era evidente, acentuado por errores defensivos de los celestes, pero que los andaluces fueron incapaces de aprovechar.

Sí lo hizo Guidetti, que supo plasmar la diferencia de categoría entre ambos conjuntos. Cuando el Celta era incapaz de generar juego, un robo de esférico acabó con Orellana sirviendo un pase profundo al ariete sueco que, con un disparo potente y seco –colaborando el guardameta con manos de plastilina- hacía el primero en el marcador. El gol fue un relajante para un encuentro que se niveló y que, poco a poco, se fue inclinando hacia la portería gaditana. El principal elemento que influyó en este aspecto fue Fabián Orellana, que tuvo una media hora de fútbol esplendorosa. Él solo rescató a un equipo al que le costó un mundo entrar al partido. Bajó a recibir y condujo un sinfín de balones, repartiendo juego, creando espacios y generando espacios donde el resto solo veía piernas. No le acompañó un Drazic voluntarioso pero demasiado errático y un Guidetti que se fue creciendo con el paso de los minutos. Fue, prácticamente, un Orellana contra el Cádiz.

Tras el descanso, el cambio de imagen fue brutal. El Celta se reseteó y, con un fútbol serio y atractivo por momentos, tumbó cualquier opción de sorpresa local. Supo plasmar a la perfección la diferencia abismal que existe actualmente entre ambos conjuntos. El equipo empezó a tejer fútbol y el segundo tanto era cuestión de tiempo. Lo hizo Jonny, tras recibir de Madinda a la salida de un córner. Remató el de Matamá desde la frontal y, tras golpear en Machado, el balón se coló en la portería gaditana.

Berizzo, de forma inteligente, movió el banquillo. Dio descanso a dos incombustibles como Radoja y Orellana y dejó minutos a Wass y Señé. Especialmente el catalán estuvo fino. De una espectacular tijereta suya saldría el tercer gol. Rechazó el portero y Guidetti, como buen delantero de área, remató de cabeza. Era el 0-3, la sentencia virtual de la eliminatoria. Antes, el equipo celeste había tenido sus mejores minutos, con un Madinda venido a más, muy participativo, y un Radoja superlativo. El serbio confirmó su total recuperación completando un más que notable partido y demostrando que tiene hueco para ser titular en el equipo. También Guidetti recuperó sensaciones y, más allá de los dos tantos, peleó como si fuese el último todos y cada uno de los balones que merodeaban su zona. Falló alguna ocasión clara pero volvió a reencontrarse con el sabor del gol.

Partido solvente, serio, de un Celta que tiene en la Copa su particular bálsamo cuando las cosas se tuercen en Liga. Con casi los dos pies en cuartos de final, sin lesionados y dejando una buena imagen –especialmente en la segunda parte-, los de Berizzo se pueden centrar ya en el choque importante del domingo ante el Atlético. Las facilidades seguro que no serán las mismas.

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