Una noche aciaga de Rubén tumba al Celta

El comienzo de año no ha podido ser peor para el Celta. A la marcha de Augusto Fernández se le suma la derrota sufrida ante el Málaga en la primera jornada del año. Desde  el comienzo las cosas pintaron mal para los celestes, superados por un rival más entonado físicamente que ellos; no obstante, el nivel se mantuvo parejo durante gran parte del encuentro. En este contexto decidieron los fallos individuales, concretamente los de Rubén Blanco, concediendo dos goles fáciles a Charles y Albentosa y posteriormente provocando un penalti y su consiguiente expulsión.

El primero de ellos llegó muy pronto, pues ni siquiera se había llegado al cuarto de hora. Charles cabeceaba un centro defectuoso desde la derecha que, debido a la salida en falso del guardameta celeste, se colaba entre las redes de la portería visitante. El gol ahondó en las inseguridades de unos celestes que jugaban de forma atropellada, muy vertical e imprecisa. Se notó la falta del ahora rojiblanco en el mediocentro, hoy ocupado por un Sergi Gómez que se defendió con mejores intenciones que resultado.

Con todo, el Celta no le perdió el pulso al encuentro y fue el principal protagonista del juego ofensivo durante estos minutos; de hecho, Orellana estuvo a centimetros de igualar el marcador antes de que los andaluces aumentaran su ventaja. Esta vez fue Albentosa el que castigó la indecisión de Rubén en la salida rematando un córner lanzado al corazón del área. Otro mazazo para los gallegos, que siguieron llevando la iniciativa con el balón como demostró la gran jugada hilvanada al borde del descanso: centro de Orellana a la derecha, dejada de cabeza de Aspas y desafortunado remate de Wass al larguero.

Las cosas no salían y la segunda parte no hizo más que ahondar en la herida de los vigueses. El guión permaneció intacto y Berizzo, consciente de su superioridad con el balón, dio entrada a Bongonda para buscar la remontada. No obstante, pronto tendría que reorganizar su esquema tras el penalti sobre Amrabat que supuso la expulsión de Rubén. Señé dejaba su sitio a Sergio y el Gato detenía la pena máxima a Amrabat en la única alegría celeste de la noche.

Con uno menos y la obligación de remontar, el Celta se volcó al ataque y obligó al Málaga a buscar un juego más directo. Así, el partido se le volvía a poner de cara a los de Gracia, pues Kameni seguía frustrando las internadas celestes y estos dejaban espacios que aprovechaban sus hombres. Para evitar daños mayores, Berizzo dio entrada a Radoja para calmar un partido en el que el Celta tal vez no mereció más que el Málaga, pero desde luego no menos que su contrincante. No obstante, la derrota cosechada en la capital de la Costa del Sol supone la segunda consecutiva para los de Berizzo, que tienen en el de hoy un buen partido para analizar sus carencias e intentar encontrarles una solución: bien acudiendo al mercado, bien en la casa.

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