Celta y Atlético cierran el traspaso de Augusto Fernández

Augusto ya es, a falta de confirmación oficial, jugador del Atlético de Madrid. Según ha avanzado el Diario AS, la operación se ha cerrado en las últimas horas y se hará oficial próximamente. El club colchonero pagará 6,5 millones de euros al Celta después de que los vigueses hayan desbloqueado los obstáculos existentes en el contrato del centrocampista, que vinculaban el 50% de los derechos del jugador a Vélez Sarfield. Augusto firma hasta 2019 y cobrará 1,8 millones por temporada.

El Celta, que da por perdido al futbolista, confían sin embargo en retenerlo el mayor tiempo posible. La intención es que juegue el Celta-Athletic del martes 30 de diciembre, pero Simeone quiere tenerlo el próximo lunes entrenando. Mientras, la dirección deportiva busca ya un refuerzo inmediato en el siempre complejo mercado invernal. Kranevitter fue una opción después de que lo ofreciera el Atlético, pero Berizzo lo ha desechado ya que no quiere a alguien inexperto y joven en esa zona. El club cuenta con margen económico suficiente para encontrar un parche de garantías, pero enero no es una plaza sencilla y menos para el Celta, que no habitúa a acertar en el mercado invernal. Un refuerzo más que se suma a las dos peticiones previas del Toto: un extremo y un central.

Una pérdida traumática tras una nefasta gestión
La pérdida de Augusto Fernández supone para el Celta un contratiempo durísimo, de los más graves que podría sufrir esta temporada. El argentino es el sustento del equipo, eje sobre el que gira todo el sistema que tan memorizado tiene el equipo. Pieza indispensable en la presión, es la extensión de Berizzo en el terreno de juego. Entiende a las mil maravillas el entramado táctico del equipo y hace a las veces de pulmón inagotable. Bascula, aparece en todas las franjas y siempre le queda tiempo para dar el pase correcto. Una delicia a precio de ganga que el Atlético de Madrid, con Simeone como enlace, ha aprovechado.

Y una ganga en parte porque el Celta ha querido. Al jugador le ha seducido una oferta tremendamente atractiva y el club celeste, por sus decisiones previas, ha estado totalmente desprotegido y sin maniobra de reacción. La directiva no apostó nunca por hacerse con el 100% de los derechos del futbolista, lo que hubiera incrementado su cláusula hasta los 15 millones de euros y, además de frenar más fácilmente las acometidas colchoneras, podría haber permitido a la entidad olívica sacar más rédito económico por un futbolista que se ha destapado en Vigo. Al menos si sigue vigente en Plaza de España esa norma no escrita de sólo vender por el precio de la cláusula de rescisión. Pero lo cierto es que Miguel Torrecilla reconoció públicamente que no tenían en mente depositar dinero para pagar a Vélez por los derechos restantes. Y no es que fueran precisamente caros teniendo en cuenta el nivel del futbolista. Algunas informaciones situaban la cantidad en 1,7 millones, una cifra perfectamente asumible para el Celta, que presume casi día tras día de una brillante salud financiera. Incluso un precio sustancialmente mayor estaría justificado para blindar a un jugador clave dentro y fuera del terreno de juego. Pero no quisieron apostar, no vieron venir la jugada y ahora se lamen las heridas buscando la explicación idónea a una salida traumática.

 

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