Visto para sentencia

Fácil y sin agobios. El Celta puso pie y medio en octavos de final tras derrotar de forma clara al Almería en el Estadio de los Juegos Mediterráneos (1-3) con un juego solvente y evidenciando la gran diferencia de calidad existente hoy por hoy entre ambos equipos. Sólo un error de Cabral permitió a los andaluces ver algo de luz en un partido muy plácido para los de Berizzo, que recuperaron sensaciones tras varias jornadas renqueantes.

 

Cumplió con lo prometido el Toto y puso de inicio un once con 5 titulares y 6 suplentes. Rubén estuvo bajo palos, con una defensa formada por Planas en la izquierda, Wass por la derecha y Cabral y Jonny en el eje de la zaga. El centro del campo lo formaron Borja Fernández y Tucu Hernández, con Madinda algo más descolgado. El tridente ofensivo lo formaron dos novatos como Drazic y Señé escudando a un Iago Aspas que se erigió en figura.

Salió dominador el Almería pero el ímpetu le duró apenas el arreón inicial. Lo que tardó el centro del campo celeste, liderado por un Pablo Hernández en estado de gracia y un Borja Fernández siempre sobrio. Por delante, Aspas pronto empezó a dar problemas a una defensa almeriense que nunca fue capaz de frenar al moañés. El primer intento, tras una buena jugada de Señé por la izquierda,  se fue por encima del larguero. No fallaría el siguiente. Una preciosa asistencia del Tucu, con un pase largo bien medido, lo bajó con calidad el 9 celeste y, zurda mediante, arrancó de cuajo las telarañas de la portería de Julián Cuesta. El primero caía sin necesitar gran cosa.

El monólogo celeste era total. En él empezó a destaparse un Levy Madinda muy activo, moviéndose entre líneas y llegando desde atrás con peligro. El gabonés probó hasta con un lanzamiento de falta directo que se perdió rozando la escuadra. Junto a él, Señé también fue creciendo con el paso de los minutos y Borja Fernández, hoy pivote, destacó dando equilibrio y contención al centro del campo. Menos acertado estuvo Wass, que jugó como lateral derecho pero con constante presencia ofensiva.

Sin embargo, el mejor continuó siendo Pablo Hernández. El que un día era casi un proscrito en Balaídos volvió a evidenciar que es, hoy por hoy, el mejor del equipo. Volvió a finalizar un rápido contragolpe con un pase a Aspas que el moañés aprovechó para picar por encima del guardameta y poner el segundo. En apenas dos zarpazos el Celta dejaba la eliminatoria más que franca.

Pero, ya saben, Navidad está cerca y el conjunto celeste está generoso últimamente. Cabral, en una acción incomprensible, regaló un balón a Pozo en el área que el ariete almeriense no desaprovechó para darle emoción a un partido que estaba visto para sentencia. Se animaron los de Joan Carrillo, que pusieron cerco a la portería de Rubén Blanco durante el último tramo de la primera parte y el comienzo de la segunda. El meta de Mos, que hoy tenía una prueba ante el debate de la portería, solventó con acierto todas las jugadas.

El choque fue entrando en un tedio generalizado, con un Almería impotente y un Celta contemplativo. Tuvo que aparecer Mallo para romper la línea de presión del Almería. Un pase suyo lo bajó con calidad Drazic dentro del área pero el remate lo desviaría Cuesta. Guidetti, atento siempre, cazó el rechazo para poner el tercero y cerrar un partido que no tuvo más historia.

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