Ya lo sabíamos

El Celta va de cara. Es de lo poco positivo que nos deja este inicio de temporada. Sabíamos perfectamente cómo iban a ser los partidos. No ha habido sorpresas.

Sabíamos que, otra temporada más, todo iba a depender de Iago. Y todo depende de Iago. Sabemos que, si los rivales le dejaban correr, el Celta se lo iba a pasar bien. Y el Celta se lo pasa bien si puede ser vertical. Sabíamos que, cuando el rival se encerrase, al Celta se le iban a apagar las luces. Y al Celta se le apagan las luces sin espacios. Sabíamos que el Celta era un equipo sin gol. Y van 6 jornadas, 3 goles a favor y todos con la misma firma.

No lo hizo mal el equipo de Óscar ante el Atlético. Volvió a salir dormido, volvieron a hacerle daño demasiado fácil y tuvo que volver a remar contracorriente. La pizarra del técnico de Sabadell empezó a brillar a los 20 minutos y el Celta fue ese equipo intenso, con rápida presión tras pérdida, vertical e incisivo. Martilleó el carril zurdo, con un profundo Olaza y un notable Nolito que, caído al centro, fue un tormento para la zaga madrileña. Apoyado en ellos, Iago volvió a capitalizar el juego ofensivo hasta que Simeone cerró a los suyos. Una dependencia tan preocupante que cada caída, cada torcedura de tobillo del astro moañés produce infartos entre el celtismo.

Tan previsible es lo de Aspas como que la falta de gol es una lacra que le puede costar la categoría al club. La entidad supo todo el verano lo necesario que era un ariete. Tras una temporada, la pasada, en la que solo brilló Aspas en la faceta goleadora, la decisión de la dirección deportiva fue digna de estudio: debilitar el puesto todavía más. A nadie sorprende que, tras 15 disparos -7 a puerta-, el Celta se vaya con un rosco a casa. Ya lo sabíamos.

Hasta que el mercado, allá por enero, vuelva a abrir sus puertas, le toca a Óscar exprimir el máximo rendimiento a los suyos. Esboza por semanas su idea, sin acabar de rematar el cuadro. Flojea en continuidad. El Celta ejecuta bien el plan A, pero carece de plan B. Sigue, entre otros casos, sin encontrarle aún el sitio a Denis Suárez, que está llamado a ser capital. Y va a la guerra sin delantero porque, fichajes aparte, Mina no se encuentra. Con él en el campo, Iago brilla más. Pero su falta de gol es alarmante.

¿Señales para el optimismo? Más allá de la obvia, ante el Atlético se vio a un Murillo líder, a un Tapia incombustible, a laterales profundos y a canteranos descarados que, por necesidad y por pobre planificación, están llamados a ser vitales antes de tiempo. La apuesta por la cantera, exclaman desde Príncipe. El parapeto de la directiva ante el fracasado mercado puede acabar convirtiéndose en una de las señas de identidad del Celta de Óscar García.

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