Vuelta a las andadas

A menudo el ser humano idealiza aquello que ama. Vemos a los que nos rodean mejores personas de lo que son, nuestro hogar como el más hermoso, o a nuestro equipo como el mejor del mundo. Es lo habitual, no la norma. De hecho, un problema que se está percibiendo en la afición celeste en los últimos tiempos es que ya no vemos a nuestros futbolistas como los mejores; al contrario, comenzamos a desprestigiarlos indivuidualmente (salvo excepciones) hasta el punto de cuestionarnos su propia valía en la máxima categoría del fútbol.

Las cosas no funcionan... al menos como deberían. Al menos como se estaba viendo que (con matices) funcionaban en las tres primeras citas de esta temporada. Considero estop, de hecho, el quid de la cuestión; si la mala imagen se hubiese dado en los tres primeros partidos, no estaríamos tan mosqueados como lo estamos tras estos dos últimos. Es cierto que veníamos de una buena racha en las últimas temporadas frente al Barcelona, pero no deja de ser el Barcelona. Aunque, tanto en ese encuentro como en el inmediatamente posterior (y reitero) el problema está en la imagen, en las sensaciones.

Frente a Osasuna, Óscar García llevó a cabo un precioso homenaje al Celta de los Escribá, Cardoso y Mohamed (entre otro). Planteó en El Sadar un esquema clásico de 4-5-1 sin presión arriba, inconstante, blando e incapaz además de realizar buenas transiciones. Quizá el problema no estuviese tanto en los nombres de los entrenadores anteriormente citados, por tanto, sino en los propios jugadores con los cuales se cuenta y, sí, quizás estemos idealizando.

Todavía es pronto para extraer profundas conclusiones, pero la realidad podemos comenzar a observarla. El Celta goza de un conjunto de jugadores capaces de vivir en la zona templada de la clasificación sin preocupaciones, pero poco más. Las tan polémicas declaraciones de Óscar tras el encuentro “estoy seguro de que nos salvaremos y lograremos el objetivo”, no deben de ser cuestionadas: la realidad es que no aspiramos a más que a un puesto 17 a día de hoy. De despistarnos, caeremos y volveremos a luchar hasta la última jornada por no descender, y por ello tenemos que empezar a saber qué es lo que tenemos que hacer cada partido, sin idealizar lo que tenemos. Porque en caso contrario... volveremos a las andadas.

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