Última previsualización al Celta 18/19

Decía Ferdinand Saussure que “la continuidad implica necesariamente la alteración”. Este lingüista y filósofo (padre de la lingüística moderna) nacido en el s. XIX y que ya falleció en 1913, hace más de cien años, no llegó a conocer al Celta de Vigo, al que le faltaban aún otros diez para fundarse tal y como lo conocemos. Un equipo de fútbol que desde sus orígenes ha abanderado su “noble juego” como consigna, siendo así por momentos incluso referencia para los demás. El Celta de esta pretemporada adolece de no llevar a la práctica la famosa frase de Saussure.

A siete días tan solo del inicio de Liga, el equipo parece exactamente el mismo que cerró la temporada previa. Un calco. Sí, se han sucedido los cambios en las caras, en los protagonistas, pero no en la dinámica. Con una plantilla prácticamente cerrada (a expensas de lo que pueda suceder en los próximos días, que todo indica será poco) al conjunto dirigido por Antonio Mohamed parece que todavía tiene mucho que alterar para alejarse de la continuidad heredada de Juan Carlos Unzué.

Contra el Mainz alemán, los celestes volvieron a demostrar de lo que son capaces en ataque: verticales, rápidos, creativos… pero también en defensa: planos, aletargados, lentos. Y, de hecho, ni siquiera llegaron a brillar en ninguna de las líneas: el centro del campo, aunque sólido y solvente, se mostró carente de profundidad y virtuosismo. Lobotka resulta un jugador excepcional, pero sus compañeros en la primera parte, Beltrán y Brais Méndez, vivieron a su sombra, sobre todo el canterano. Al ex del Rayo se le ven maneras de líder, pues recuerda al mejor Xavi, pero todavía tiene muchísimos detalles que corregir.

La línea de ataque, como digo, pinta realmente bien. Ya no sólo por Iago, Sisto y Maxi (quien no pudo disputar ni un minuto), sino por los Beauvue, Eckert y Boufal, que también pretenden estar a la altura. No así los Hjulsager y Emre Mor, este último además desahuciado por la grada y fuertemente increpado por su pueril actitud, fuera de lugar en un amistoso. Sin embargo, unos y otros, futbolistas talentosos y técnicos con una interesante progresión, se encuentran en una fase adaptativa a las nuevas mecánicas del entrenador y entre ellos aún no están completamente acomodados.

Para finalizar, la defensa, que tantos quebraderos de cabeza nos daba, así seguirá para el inicio de temporada. Como con la frase de Saussure, se arrastra una peligrosa continuidad que no presenta visos de alteraciones. De momento, no somos halagüeños: hay equipo de sobra para mantenerse en la categoría con tranquilidad. Con demasiada tranquilidad quizá, pero no así para divertirnos y que ellos mismos se diviertan, para aspirar a lo que deberíamos estar aspirando. El ‘Turco’ tiene todavía demasiado trabajo por delante.

Una semana para el Espanyol. Para las alteraciones dentro de esta legendaria continuidad de “noble xogo, afouteza e corazón”.

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