Uno a Uno: Celta 0 - Málaga 0

Unzué: 2. El fracaso de su proyecto se ha consumado contra el colista. Incapaz de, siquiera, meterle el miedo en el cuerpo, necesitó 60 minutos para empezar a funcionar. Luego, el espeso ataque, la escasez de ideas y lo errático de los hombres de ataque acabaron por certificar el empate a cero. Sus cambios, ineficaces.


Sergio: 5. Se vio obligado a jugar por una inapropiada lesión de Rubén en el calentamiento. Tan miedoso y dubitativo como siempre.

Mallo: 5. El capitán protestó airadamente contra los aficionados que silbaron al equipo. Quizá eso sirva para que todos (incluido él) espabilen. Ni un solo buen centro.

Roncaglia: 5. Hizo lo que tenía que hacer, más o menos bien. Poco se puede esperar del central argentino a estas alturas.

Sergi Gómez: 5. Aunque estuvo mejor que su compañero en el eje de la zaga, tampoco se vio su mejor versión, algo amedrentado.

Jonny: 6. Peleó y se sumó al ataque con peligro. Buen partido del de Matamá, pero sin alardes.

Lobotka: 5. Muy discreto el eslovaco. Tremendamente desapercibido contra el Málaga y sin mayor incidencia en el juego colectivo que cumpliendo.

Brais: 4. De menos a más, pero sin tiempo a despuntar. Justo cuando empezaba a ‘enchufarse’, fue sustituido.

Tucu: 6. El mejor del encuentro, sin haber firmado una actuación espectacular. Al menos dio rigor y equilibrio al desarbolado centro del campo celeste.

Sisto: 3. Un horror. El extremo danés pasa por su peor momento desde que viste la elástica celeste. Nervioso, incómodo, e incluso lento y falto de ideas.

Maxi: 4. Al final del partido quiso arrancar, pero ya era demasiado tarde. Más tiempo en el suelo que de pie.

Aspas: 4. Algo le pasa. Y si algo le pasa a él, le pasa a todo el equipo. Sin claridad, espeso y (lo peor) definiendo mal. Erró las que siempre mete, inexplicablemente.


 

Radoja: 4. Apenas participó en el juego colectivo, y se diluyó como futbolista la media hora que estuvo sobre el césped de Balaídos.

Boyé: 4. Al menos en esta ocasión se le vieron ganas de participar, de empujar. Sin embargo, sigue sin ofrecer nada que no ofrezca cualquier jugador del filial (o quizás menos).

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