Reflexionemos: Maxi Gómez es parte del futuro del Celta

De nuevo un emisario de Oriente ha llegado para socavar los consensos de la parroquia viguesa. En esta ocasión, a la ciudad alcanza el eco de una suculenta oferta por Maxi Gómez, a quien en China parece ser que valoran en veinte millones de euros, bastante menos de la mitad de la cláusula que el Celta estipuló para el delantero de Paysandú. Apenas tres meses de competición han bastado para gestar el que podría ser el mayor traspaso en la historia del club olívico, algo digno de reflexión.

Antes que nada, no ha de obviarse que el veinte por ciento de los derechos sobre el muchacho pertenecen a Defensor, lo que rebajaría sustancialmente la cantidad a percibir en Vigo. La entidad que preside Carlos Mouriño entregó cuatro millones de euros para fraguar el pase, con lo que resultaría en un beneficio neto de doce millones si se confirmara la operación con destino a China. Ello, en un momento en el que el pretendido acaba de estrenarse con el combinado nacional de Uruguay, donde comparte demarcación con dos cazadores de lustre como son Cavani y Luis Suárez.

Estos eventos cobran especial trascendencia atendiendo a la corta edad de Maxi Gómez, que cuenta veinte años. Tiene toda una carrera por delante, sin que ello sea óbice para defender la celeste en la mejor liga del mundo y en la segunda selección más pujante de Sudamérica, clasificada para el Mundial por detrás de Brasil. El Celta tiene en sus filas a un activo de valor incuantificable todavía, un activo que encima posee lo más perseguido en este deporte: el gol.

Ciertamente, el cañonero uruguayo sostuvo al equipo al comienzo del campeonato, aliviando a Iago Aspas de la responsabilidad de convertir. Al término de la undécima jornada, el promedio de Maxi Gómez es de un gol cada 143 minutos. El principal competidor, John Guidetti, cerró la temporada anterior con un balance de 252 minutos por diana, o lo que es lo mismo, nueve tantos en cuarenta y dos compromisos con el Celta, siendo el sueco un futbolista consolidado e integrado en la disciplina viguesa.

De negarse Mouriño a atender la oferta ahora sobre la mesa, no sólo enviaría un mensaje de integridad y solvencia, sino que daría un voto de confianza a un joven que ha salido por primera vez del país para cruzar el Atlántico. El código de este club obliga a priorizar el valor humano sobre el económico, a garantizar la estabilidad de las distintas categorías para consolidar el esquema formativo de A Madroa. Tal empresa es imposible si se gira para convertirse en un intermediario, manejando grandes volúmenes en traspasos.

Debería el Celta apostar por Maxi Gómez mientras pueda retenerlo. A nadie escapa que es una estrella en ciernes, que precisa de un tiempo para adaptarse al balompié europeo. Retener a un futbolista de rendimiento inmediato es un lujo en una liga tan competida, donde grandes instituciones tientan a los Wass, Radoja o Sisto. La planificación ya está sujeta a demasiadas contingencias como para desprenderse de un delantero cuyas mejores actuaciones están por llegar, y que parece que comienza a entenderse con el hombre capital, Iago Aspas.

Habrá quien piense que la partida del charrúa significaría la solución para Guidetti, Beauvue o Iglesias, mas el proyecto de Unzué no puede permitirse esa incógnita a mediados de campaña. Sin apuro económico, una venta cortoplacista debería leerse como miedo frente a la ambición deportiva. Vender el futuro para agarrarse al presente es justo lo contrario a lo que pretende ser este club, que apuesta por A Madroa porque entiende que hay cosas que el dinero por sí solo no puede dar. En este caso, apostar por Maxi Gómez es apostar por el Celta que vendrá.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS