La oportunidad de 'Air' Beauvue

La temporada 2017/2018 no será como cualquier otra para Claudio Beauvue. Casi año y medio después de aterrizar por primera vez en Vigo, el antillano está ante su primera oportunidad de realizar una pretemporada junto al resto de sus compañeros y disputar, si nada se tuerce, el campeonato desde el primer partido. Deportivamente, el ex de Guingamp y Lyon sólo ha podido formar parte del primer equipo durante casi 9 meses en los que, por si fuera poco, primero tuvo que adaptarse a un fútbol significantemente distinto al de sus anteriores equipos y posteriormente recuperar su juego tras casi un año en el dique seco. Su situación en Vigo está lejos de haber sido ideal, pero el guadalupeño perseveró y se ha hecho con un rol valioso en un equipo en el que podría tener más importancia que nunca.

Y es que Beauvue contó con la confianza de Berizzo desde el principio, cuando el atacante caribeño todavía no había asimilado los automatismos de aquel Celta, y volvió a disfrutar de ella nada más recibir el alta médica, siendo incluido rápidamente en los planes de juego del equipo. Pese a su inactividad, el guadalupeño mostró una notable evolución en su condición física, a la vez que hacía patente que su velocidad y explosividad no habían sido mermadas por su complicada lesión. Su buena condición físico y la imperiosa necesidad de disponer de revulsivos desde el banco hicieron que se erigiera como el primer o segundo cambio durante los últimos meses de competición, respondiendo con garantías en la mayor parte de ellos y dejando algunas acciones para el recuerdo como el tanto de la victoria frente al Krasnodar o la asistencia a Aspas para imponerse en el derbi de Riazor.

Si bien su aportación al equipo poco tiene que envidiar a la de otros de sus competidores directos en aspectos de creación de juego, como las ocasiones generadas (1 / 90 min.) o los pases clave (0.8 / 90 min.), su producción de cara a portería se ha reducido drásticamente durante esta temporada. Es importante destacar este aspecto, pues el remate y la finalización fueron una de las principales razones por las que Berizzo pidió la incorporación del caribeño.

Respecto a su primer curso, Beavue experimentó una clara mejoría estadística, demostrando así un mejor entendimiento del sistema del ‘Toto’, mas su acierto de cara a puerta se redujo considerablemente: de un 40% para la temporada 2015/16 a un 27% en la actual. Un dato muy pobre para un jugador de la talla de Beauvue, superando únicamente a Bongonda entre todos los atacantes del Celta este pasado curso. Puede que esta última estadística haya sido condicionada por una combinación entre su preponderancia a jugar en la poco exitosa segunda unidad y a la falta de ritmo competitivo, uno de los mayores enemigos de los delanteros.

No obstante, si el caribeño siguió siendo una pieza clave para Berizzo, además de por lo expuesto anteriormente, fue por su dominio del juego aéreo. Pocos dirían que un jugador con una altura menor que la de jugadores como Aspas o Bongonda podría alcanzar las alturas a las que llega este caribeño de 174 centímetros. Los muelles de Beauvue le han permitido conseguir un nada desdeñable 45% de acierto en duelos aéreos, el mejor dato con diferencia entre todos los atacantes celestes y uno de los pocos junto a Wass que puede rivalizar con los datos de los zagueros celestes y de los dos baluartes de la medular viguesa: Nemanja Radoja y Pablo Hernández.

Con todos estos datos en la mano, no es raro considerar la posibilidad de que el caribeño sea una pieza importante en el Celta de Unzué. Este pensamiento se acentúa si consideramos la marcha de Bongonda, pues actualmente el Celta cuenta con Hjulsager, Beauvue y Sisto como hombres de banda, además de los comodines de Wass y Aspas. Asumiendo que el danés continuará formando en la medular y que la posición ideal de Aspas es la de delantero centro con movilidad, al guadalupeño se le abren de par en par las puertas del once celeste.

Y es que el perfil futbolístico y condiciones físicas de Beauvue encajan francamente bien en una delantera formada por él, Aspas y Sisto. Durante sus primeros meses en Vigo, el francés ofreció un buen rendimiento apareciendo habitualmente por el “lado débil”, como dicen en baloncesto, del ataque celeste, demostrando sus buenas credenciales como finalizador en un tridente en el que Nolito y Aspas centraban la atención de los zagueros. A eso súmenle la posibilidad de intercambiar posición libremente con Aspas, su dominio del juego aéreo y su buen primer toque y tienen la receta de una delantera muy completa.

 Aún es pronto para sacar conclusiones y en el fútbol todo cambia muy rápido, pero todo apunta a que ‘Air’ Beauvue puede vivir su mejor curso como celeste. El caribeño entra en la treintena sin que su físico haya sido mermado por las lesiones, completamente adaptado al fútbol español y ofreciendo un perfil único en el Celta que casa con los jugadores más talentosos de la plantilla y el presumible estilo que implantará Unzué. Sólo el futuro sabe lo que le depará al delantero guadalupeño, pero puede que estemos sin saberlo ante el definitivo despegue del bautizado por el doctor Cota como el “chico de la eterna sonrisa”.

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