La temporada del Celta (III): centro del campo

Durante el ciclo de Eduardo Berizzo en Vigo, el centro del campo fue una de las posiciones que más variaciones sufrió año tras año. Esta última temporada, el ‘Toto’ dispuso una medular quizá sin tanta calidad como en otras campañas pero con una dosis extra de sacrificio e implicación táctica.

Radoja, ‘Tucu’ Hernández y Daniel Wass terminaron por formar la tripleta centrocampista en ese teórico 4-3-3 que habitualmente dibujaba Berizzo en los partidos.

NEMANJA RADOJA
Especialmente notable fue el papel de un Nemanja Radoja que, superados sus problemas físicos y sin apenas oposición, se hizo con la titularidad muy pronto. Creció con el paso de los partidos hasta convertirse en el jugador de la plantilla con más minutos disputados: 4003, repartidos en un total de 50 choques. Llegó siendo un desconocido y esta temporada se ha consagrado. Fue el año también de su debut goleador: el 15 de enero en Liga ante el Alavés rompía su maldición de cara a puerta, redondeando un partido, ante los vitorianos, soberbio.

Fue el pivote de referencia para Berizzo desde agosto hasta mayo. Rápido al corte, intenso en la presión y con no poca calidad en el manejo del esférico. Creció apoyándose en su velocidad y en su inteligencia táctica: siempre bien colocado y siempre arreglando desaguisados. Sobresaliente nivel en eliminatorias, especialmente ante el Real Madrid en Copa y ante el Krasnodar en UEL.

‘TUCU’ HERNÁNDEZ
Volvió a ser indiscutible, si bien su nivel no fue el de la temporada pasada. Acusó ese cambio de estilo que las bajas obligaron a acometer. Aunque con su envergadura fue un baluarte en el juego aéreo –ante la escasez de altura del resto-, no disfrutó tanto como en años pasados. No estaba tan bien rodeado y sus conducciones, otrora más relevantes, pecaron de ineficacia. Quiso, eso sí, tomar la manija del centro del campo en muchas ocasiones, representando la transición defensa-ataque, sin la brillantez de otras temporadas. Sólo Iago Aspas recibió más faltas que él: 70 del moañés por 60 del chileno.

Volvió a ser, eso sí, uno de los ejes defensivos del equipo. Y ahí siguió siendo un seguro. Buena fe de ello dan las estadísticas: fue el jugador del Celta que más duelos ganó. Un total de 186, muy lejos del segundo más eficaz en este apartado, Facundo Roncaglia (149).

DANIEL WASS
Posiblemente el jugador más regular de toda la temporada. Un todocampista que cumplió siempre, y de manera notable habitualmente, en cualquier posición. Su polivalencia permitió a Berizzo usarlo casi como comodín. O bien reforzando el doble pivote, o bien adelantando líneas y colocándose como mediapunta o echado a la derecha combinándose con Aspas.

Se animó con una habilidad no muy común últimamente en Vigo: los libres directos. Su potente lanzamiento, con empeine, convierten los disparos en auténtico veneno. UD Las Palmas, Panathinaikos o Krasnodar pueden dar fe de ello.

MARCELO DÍAZ
Decepcionante temporada la del ‘Chelo’. El chileno demostró estar muy lejos del nivel físico que requería esta complicada temporada. Desnortado casi siempre, con pérdidas absurdas y comprometidas, fue perdiendo la titularidad con el paso de las jornadas.

De vez en cuando dejaba detalles de su innegable calidad, pero seguramente el nivel de exigencia física de LaLiga sea demasiado para un futbolista con mucha fantasía en sus botas, como demostró también en numerosos lanzamientos directos que maravillaron al celtismo. Huele a salida veraniega.

PAPE CHEIKH
El canterano más prometedor del momento. Tanto que ya es a todos los efectos jugador del primer equipo. Fue teniendo cada vez más minutos con el paso de las jornadas y evidenció lo que muchos auguraban: un portento físico y con buen toque de balón. Mucho potencial para un centrocampista llamado a tener bastante protagonismo la próxima temporada.

JOZABED SÁNCHEZ
Una de las grandes noticias de la temporada. Llegó entre dudas en el mercado invernal, pero desde el primer partido demostró ser uno de los pocos jugadores de la plantilla con visión de juego en tres cuartos de cancha, especialmente tras la marcha de Orellana.

El jienense fue golpeando poco a poco la puerta de la titularidad hasta que se convirtió en ese jugador ‘número 12’. Siempre el primero en saltar al campo desde el banquillo y en más de una ocasión fue elegido en el once inicial. En apenas cinco meses, dejó sobresalientes actuaciones, como en Ucrania ante el Shakhtar. Cuando le tocó formar parte de la unidad ‘B’, evidenció estar varios niveles por encima del resto.

Ha aportado desequilibrio en zona ofensiva y mucha llegada desde segunda línea: incontables los balones que estrelló en los palos por golpeos llegando desde atrás.

JOSEP SEÑÉ
Fue la temporada que más jugó el catalán, y quizá la peor noticia es que el Celta notó demasiado cuando era él el titular y no otro. No falto de buen pie, Señé fue demostrando poco a poco que quizá no estaba preparado para ser titular en competiciones como la Europa League.

Escaso desequilibrio, sin gran punta de velocidad, lento en la asociación y con muy poco olfato goleador para lo que exigía esta temporada el Celta.

ORELLANA
Su temporada quedó marcada por el incidente con Berizzo. Antes, sufrió unos meses convulsos. Se pasó casi más tiempo en la enfermería que con el equipo, y su nivel se resintió. Aún así le dio tiempo a hacer varios goles y a repartir alguna que otra asistencia. En la retina quedará su gol al Ajax para poner el 2-2 en Balaídos o su bonito gol al Real Madrid.

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