La temporada del Celta (II): Defensa

Una temporada más, la defensa del Real Club Celta ha vuelto a generar ya viejos debates en la afición sobre el nivel de los zagueros celestes. Por primera vez en los tres años que completó en Vigo, Berizzo tuvo a su disposición a dos hombres del primer equipo para cada puesto de su habitual línea de cuatro defensas y, sin embargo, este curso liguero fue el peor en materia de goles encajados. El Celta recibió 44 goles en la primera campaña del argentino en Vigo, cifra que aumentó hasta los 59 en su segundo curso y que este año ha cerrado en 69 tantos encajados.

El Celta acudió al último mercado veraniego para satisfacer la petición de Berizzo de doblar posiciones en cada puesto de la plantilla y se produjeron dos incorporaciones: Álvaro Lemos y Facundo Roncaglia. El santiagués llegó para ser el suplente de Hugo Mallo, uno de los indiscutibles del ‘Toto’, y en ningún momento de la temporada dio la sensación de poner en peligro la condición de titularísimo del lateral de Marín. Por su parte, el argentino llegó para unirse a la larga lista de centrales a disposición del preparador cruzalteño: Cabral, Fontàs, Gómez y un Costas que tuvo que coger las maletas e irse a Oviedo en busca de los minutos que no pudo disfrutar; el ex de la Fiorentina acabó siendo uno de los hombres más usados por Berizzo, bien fuera en el eje de la zaga o como lateral improvisado en más de una ocasión, llegando incluso a sentar a los dos laterales izquierdos Jonny y Planas.

Tácticamente, el Celta no varió su propuesta defensiva por tercera campaña consecutiva: marcas al hombre, marcaje en zona en los balones parados y presión muy alta para recuperar lo más pronto posible el control de la pelota. En esta última faceta destacaron los hombres de Berizzo en esta temporada, pues, según la cuenta de Twitter @FutbolAvanzado, los celestes fueron el sexto equipo que menos pases rivales necesitaban para provocar un fallo en su posesión: 7,52 pases por error generado, una cifra mejor que la de equipos como Real Madrid, Atlético de Madrid o Villarreal, tres de los mejores equipos defensivos de esta competición.

Sin embargo, el resto de datos no dejan en tan buen lugar al conjunto celeste, especialmente aquellas que conciernen mucho más directamente a los defensas gallegos. El Celta fue el cuarto equipo al que más fácil era generarle una ocasión de gol en los últimos 30 metros de campo, necesitando los rivales una media de 15,34 pases para crear una situación de peligro. Los vigueses también fueron uno de los equipos a los que menos tiros se necesitaron para anotarles un gol: 7,22 tiros rivales por cada gol encajado, un dato sólo superado por tres equipos.

De igual forma, la estadística avanzada vuelve a hacer del balón parado y la concentración los peores enemigos de este equipo. Es bien conocido por todos que el Celta es uno de los equipos más vulnerables del campeonato en el balón parado, pero esta campaña ha sido, y con una diferencia de hasta 3 puntos, el equipo que más fácil fue de batir en una situación de saque de esquina corto, encajando un gol por cada 7,60 de estas jugadas. Así mismo, los de Berizzo encajaron casi un 33% de sus goles en los últimos 10 minutos del encuentro, algunos que supusieron puntos muy importantes como el de Mikel San José en San Mamés.

Si bien estos datos pueden verse distorsionados por las rotaciones que Berizzo implantó en diversos momentos de la temporada, especialmente cuando esta se acercaba a su fin, es innegable que la defensa celeste no ha completado una temporada acorde al nivel mostrado por el resto de sus compañeros. La llegada de Unzué al banquillo celeste supone, de primeras, un cambio respecto al planteamiento propuesto por Berizzo si acercamos su idea defensiva a la mostrada por Luís Enrique tanto en Vigo como en Barcelona. Además, el técnico navarro tendrá que tomar varias decisiones respecto a la continuidad de algunos miembros de la zaga celeste.

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